Desde el Lunes 11 de Abril hasta el 31 de Mayo.
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Instalación de 3 maniquies de plástico blanco intervenidos con plastilina.
“S, M, L”
Tres maniquíes, torsos femeninos, cuelgan en la Galería Origami protagonizando una nueva exposición: “S, M, L” de la artista Valeria Marín. Según sus palabras, las primeras pistas: este es un trabajo sobre la silueta de la mujer, como soporte y contenido. Es un trabajo sobre el prototipo industrial del cuerpo femenino y su ideal cotidiano, residente obligatorio en las vitrinas comerciales.
Los tres maniquíes (blancos, igual que el fondo, fundiéndose en la normalidad de una galería comercial) aparecen intervenidos mediante prótesis de plasticina. La elección del material está imbricada con el sentido de “deformar” esos moldes: es la masa que aparece en el cuerpo, adosada de forma explícita como también lo son -al otro lado del espectro- los patrones y cánones que adopta el discurso publicitario y los prejuicios estéticos. A ese primer tipo de discurso -el comercial- le debemos la estilización de las curvas, caderas, senos, condenadas a la contemplación externa en su condición de soporte universal y absolutamente pasivo, sin brazos, sin cara, sin genitales, simétrico.
El arte, por otro lado, ha realizado un ejercicio similar sobre el cuerpo femenino: desde la representación del bello cuerpo y la mirada masculina sobre él, deviene en la recuperación de la mujer para presentar la existencia empírica de sus dimensiones y pulsos. Los maniquíes son otra respuesta a esta necesidad de presentar el cuerpo femenino en lo cotidiano: una salida salomónica al problema de la figura femenina y su tránsito cotidiano. El maniquí porta varias polémicas que no infectan su factura -se supone que ombligo, genitales, pezones y heridas estarán silenciadas por la ropa a vender-, pero al ser trasladado a otros usos, re-expuesto al arte, expone los desgarros de nuestra forma de utilizar el cuerpo femenino.
Nadie, sin embargo, concede credibilidad al talle de un maniquí: lo suyo no es la identificación, si no una fantasía fuera de todo pragmatismo moderno. Vacío de sangre, pura forma: el maniquí entra en conflicto con la manipulación que provoca su desplazamiento hacia otras decisiones estéticas. Atención con el título: “S, M, L” hace referencia a las tres categorías (subjetivas) de la industria textil; pero también en Chile es la forma de abreviar Servicio Médico Legal. El lugar dónde los muertos acuden a entregar explicaciones a los vivos.
Luego, la perversión de esas medidas constituyen acá el acto de arte: los kilos extras se transforman en decisiones, colores, vida. Son las formas que trazan la experiencia y la naturaleza en la superficie idealizada. Estrías de embarazo, cicatrices por caídas, intervenciones quirúrgicas, recuerdos de alguna enfermedad; una cadena de huellas históricas sobre la vida del cuerpo. El cuerpo, entonces, es matriz y obra, una monocopia siempre expuesta a los accidentes y acciones que definen su particularidad.
La plasticina nos remite al proceso: la autora conoce las posibilidades que se abren en el material. Constituye una actividad relajante para quien la manipula, estimulando los sentidos, imponiendo condiciones en el “aquí y ahora”. Es una forma de escultura cercana, casi doméstica, siempre dispuesta al cambio y sensible a las marcas del contexto. Como la masa corporal, la plasticina también está expuesta a las modificaciones del medio. Es un material cargado de posibilidades de expresión, aunque muy normado en rango de colores básicos, propios de su vocación escolar.
Todas son características que remiten a la niñez, a la informalidad de la mirada y la sorpresa en la creatividad y el manejo de las dimensiones (tanto propias como en su relación con el espacio fuera del lienzo: la plasticina es el material escolar que trepa a las paredes, bajo los bancos, se pierde, se junta). Eso ocurre en la vitrina, hasta comunicarnos una historia. El encuentro que propone “S, M, L” existe en el espacio de este enfrentamiento: la rigidez y matriz industrial del maniquí contra la flexibilidad y subversión de la plasticina. El cuerpo es el campo de batalla.

Buenisima la exposición. El tema de lo femenino y la matriz esta muy bien tratado. La tecnica y el uso de la plasticina me encanto. Felicidades
Genial la tecnica de la plasticina. Muy buena la instalación en su totalidad. Saludos
Interesante la propuesta de colores y formas en el cuerpo, se admira lo moldeable de nuestro cuerpo con el paso del tiempo.
Saludos y me parecen un buen espacio de arte