Desde el 25 de Octubre hasta el 26 de Noviembre
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“Gran reserva” es una intervención planteada específicamente para el espacio de galería Origami. Desde lo formal, la materialidad de la obra recurre al vidrio y el corcho, materiales que pertenecen a la actividad productiva que aloja el espacio en un restaurante. Mediante la reorganización de esos elementos, propone replicar, además, el acto creativo de todo local comercial que se dispone cuando actúa sobre su vitrina.
Desde el contenido (y la forma como contenido), donde se plantea como una reflexión sobre el proceso de reciclaje.
La figura delineada por los corchos marca la silueta de un alcornoque, el árbol en extinción desde el cual se extrae el corcho, mediante un trazado infantil y orgánico. La alfombra de vidrio verde representa la tierra y su vegetación, también construida con un material que exhibe la evidencia de un proceso industrial. Sobre esa tierra de vidrio, surcos ondulantes remiten al jardín, emulando apenas las ondas que, en los jardines japoneses, sitúan el espacio como referencia del mismo universo, rodeado de mar, olas y los pequeños elementos que constituyen nuestro mundo. El jardín es la herramienta simbólica para manipular el universo -ya lo cantaba Rubén Darío en “Yo persigo una forma”- y este jardín espurio en la galería sirve para reflexionar sobre el quiebre en ese universo que propone el reciclaje.
Las narrativas occidentales adjudican a la cosmología nipona la fe en el regreso inevitable de todas las cosas. En “Gran Reserva”, el envase, expuesto y reconvertido en una forma, está en un estadio suspendido: esquiva el proceso industrial mediante la distorsión en su valor de uso. Estas son botellas que están ganando tiempo antes de dirigirse de nuevo a las industrias o la beneficencia. Pero la condición siempre extraviada del reciclaje justifica nuestro esfuerzo desde un argumento productivo, porque la reencarnación de los productos siempre se dirige a su valor en el mercado. El alcornoque -el origen de esos corchos- y la arena -el origen de los vidrios- se pierden para nunca reaparecer, para omitirse del ciclo. Algo se pierde, todo se transforma.
Marcos Moraga L.
Periodista

Esta muy interesante la propuesta y la obra expuesta tiene bien utilizado el espacio.
Muchos Saludos y felicitaciones!.